Feminismo de burbuja: Susana y Elvira

Conocí a Susana y Elvira en la microserie de YouTube que me hizo engancharme con ellas aunque, francamente, no visito su blog con frecuencia. Este, fundado en 2008, habla de los problemas o de las situaciones que día a día enfrentamos las mujeres: encontrar al amor de la vida, llevar las cosas bien en el trabajo, el "deber ser" femenino, la maternidad... "mujeres, sexo, amor, hombres y más..." es el subtítulo de su blog, que cuenta con más de 45.000 seguidores.

Susana y Elvira. Foto: TedXMujeres


Susana y Elvira es el pseudónimo de María Fernanda Moreno (Susana) y Marcela Peláez (Elvira): colombianas, treintañeras, profesionales (una es politóloga-periodista, la otra literata), "viajadas" (estudiaron sus posgrados fuera del país). "Seleccionadas como uno de los 100 líderes de la sociedad en 2014, en la categoría escritores", según el perfil de LikedIn de Susana. Además, cuentan con 73600 seguidores en Twitter, 49500 likes en Facebook, 39800 suscriptores en YouTube y 28200 seguidores en Instagram. Cifras nada despreciables.

Así describe Elvira a Susana en su blog:
... no es una tibia, no disimula sus odios ni sus amores, no es una floja facilista y mediocre, no se contenta con lo que “le toca”, no es una borracha, no es elitista, ni buscona, ni una loba, ni una morronga, ni una fashionista. Es más, si hay algo que Susana odie visceralmente es la combinación de shorts con tacones.

Aunque Susana siempre se burlaba de mi porque era una “intelectual” que vivía rodeada de amigos barbudos y jartos, realmente la “intelectual” del parche es ella. Aunque no lo quiera aceptar. Es una mujer sorprendentemente inteligente y sobre todo, una gran amiga que siempre tiene un consejo medido y elocuente. No en vano tantas veces me ha agarrado de las mechas para decirme “Elvi, deje la pendejada. Deje de dárselas de fresca, que por fresca termina pasando es por pendeja”.


Así describe Susana a Elvira en su blog (versión 2008):
Aunque su grupo de amigos está formado por muchos seres insoportables de esos que dividen al mundo entre “intelectuales” y “no intelectuales”, ella lucha a diario por salirse del molde. Pero no lo logra del todo, Elvira es una “intelectual”.
Y como intelectual que se respete, está convencida de que bailar vallenato, merengue y todos esos ritmos folclóricos es mundano, y que la música en español tiene poquísimos representantes que valga la pena respetar. Afortunadamente no es radical. Muchas veces la he visto echar ‘ay hombes’ y tratar de mover su cadera latinamente. No lo logra, pero como todo esfuerzo, es sumamente respetable y, sobre todo, divertido.


Cuando elegí trabajar el capítulo "Maternidad restringida" de su libro Con fecha de vencimiento, pensé, en primer lugar, que no tendría el aval de La Academia (de la profe). En el Departamento de Estudios Literarios (salvo algunas excepciones) no solo me he encontrado con mucho machismo sino, además, con barreras de los profesores (y de los estudiantes, ¡quién lo creyera!) frente a los (ya no tan) nuevos medios. Lo que les suene a blog, a e-book, a fanfic es muy poco serio o muy poco académico para sus estándares. Por fortuna la profe tiene una mirada más amplia. En segundo lugar, aunque de vez en cuando leo alguna de las entradas de su blog, no pensé que su libro fuera a tener un peso teórico como el que encontré. Y, por último, lo que escriben las autoras no es literatura, es ensayo (aunque más de una cifra, tomada de la vida real, ¡parece ficción!).

En todo caso, "Maternidad restringida" me ofrece un marco teórico robusto para abordar algunas de las situaciones que he visto reflejadas, respecto a la maternidad, en obras como La azotea o en textos como "Bordes: una carta desde Buenos Aires" de Margarita García Robayo (y habrá muchos más, este podría ser el tema de una investigación amplia). Lo dicen en Con fecha de vencimiento: la maternidad es una desventaja social, la materidad es agobiante; la maternidad es empoderadora, sí, y también transformadora, pero si ser mujer en esta sociedad es muy duro, ser mujer y ser mamá en América Latina dificulta aún más las cosas.

Además de sostener cada afirmación que hacen con fuentes bibliográficas de peso y con entrevistas, el desenfado de un lenguaje periodístico y lleno de humor motiva a seguir adelante con la lectura. Las autoras no solo saben leer muy bien en código femenino, sino que los referentes culturales son muy actuales, están salpicados de memes, de comentarios en "voz alta" (en cursiva), de modismos. Pues bien, en mi próxima entrada ahondaré más en el libro, por lo pronto un abrebocas: "Testimonio incompleto de una madre primeriza".


 

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